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Yo estuve cuando AMLO saludó a la mamá del Chapo: esto pasó realmente (FOTOS)

Yo estuve cuando AMLO saludó a la mamá del Chapo: esto pasó realmente (FOTOS)

Fue la última gira de Andrés Manuel López Obrador por diversos estados del norte del país antes que se recrudeciera la emergencia sanitaria por el COVID-19. 

El plan era recorrer desde el viernes 27 de marzo de 2020, Bahía de Banderas, en Nayarit; San Luis Colorado, Sonora; Mexicali, Baja California, y Badiraguato, en el estado de Sinaloa.

Ante la Fase 2 de la contigencia, el mandatario federal decidió no permitir las concentraciones masivas en sus actos, de ahí, las giras para los años siguientes no volvieron a tener la misma intensidad.

El punto que hacia atractiva la extenuante agenda del jefe del Ejecutivo federal era, por supuesto, su visita a Sinaloa, pues apenas hace unos meses, se había desatado un intenso operativo militar para detener a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán, y que ante la reacción del Cártel de Sinaloa, que armó una «guerra civil» en Culiacán para intentar rescatarlo, López Obrador había decidió soltarlo. 

Como reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), estuve un día después del «Culiacanazo» en la conferencia de prensa donde el jefe del Ejecutivo federal y su gabinete de seguridad, en aquel entonces comandado por Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y los mandos de las Fuerzas Armadas, el general Luis Cresencio Sandoval y el almirante, José Rafael Ojeda Durán, habían mantenido una larga explicación y después un álgido intercambio de preguntas y respuestas con la prensa. 

Ante los ánimos calientes, el presidente López Obrador había decidido parar su conferencia matutina reafirmando que su decisión de liberar a uno de los herederos de «El Chapo» obedecía a razones de Estado ante un «baño de sangre» que se podía desatar y que tenía a la población civil como su objetivo y rehén. 

A las puertas de la ‘cuna del Cártel de Sinaloa’ 

Meses después de ese episodio, estábamos en las puertas del mítico municipio de Badiraguato, cuna de importantes capos, y de uno de los más influyentes de las últimas décadas, Joaquín Guzmán Loera. 

Gira presidencial por Sinaloa. Foto: Emmanuel Carrillo.

Ya como reportero de la otrora Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano, alerté a mi editor del ambiente enrarecido que enmarcaba el inicio de nuestra travesía por Sinaloa. El sábado 28 de marzo de 2020, llegamos a Culiacán procedentes Mexicali, y el COVID ya había comenzado a hacer eco en la entidad pues poco movimiento nocturno había en la ciudad. 

Sin embargo, la cautela de nuestros anfitriones fue que de preferencia no nos alejáramos de la zona del hotel y que no pasaramos tan noche fuera de él. 

«Los halcones andan por todos lados, saben que están aquí, que viene el presidente, por eso se aplacan», recuerdo que me dijo un empleado del hotel donde nos hospedamos. 

La sugerencia era cenar y descansar pues al otro día teníamos que salir hacia las 7:00 de la mañana rumbo a la sierra donde el presidente de la República junto a Quirino Ordaz Coppel, exgobernador de Sinaloa, harían una supervisión de la construcción de la carretera Badiraguato-Guadalupe y Calvo, es decir, conectar vía terrestre parte del triángulo dorado, Sinaloa y Chihuahua, zona conocida por la siembra de mariguana y amapola. 

Cuando llegamos a las puertas del municipio, nos bajaron de la camioneta donde viajábamos todos los reporteros que cubríamos la Presidencia de la República y en triadas nos mandaron en un convoy de camionetas con funcionarios de la Secretaría del Bienestar. 

Conforme ibamos avanzando sobre la carretera, el vacío era enorme, eramos en algunas ocasiones las únicas camionetas transitando por la vía. 

El primer punto de alerta que nos llamó la atención fue cuando en una curva apareció de repente estacionada, en lo que parecía ser un acotamiento, una camioneta Jeep Wrangler color negro, con vidrios polarizados y con una silla en el techo. 

«Nos andan vigilando», se apresuró a decir un colega que me acompañaba en el vehículo mientras otro reportero, que iba dormitando, despertó al oir la confesión del compañero. 

-«¿Será que corremos peligro?, no estamos en el convoy donde viene el presidente o algún funcionario», dijimos en voz alta. 

-«No se preocupen, no podríamos estar en esta zona si ‘ellos’ no estuvieran plenamente enterados y de acuerdo», se apresuró a decir nuestro conductor. 

De ahí, todos atentos y despiertos, contabilizamos al menos 6 camionetas más estacionadas en diversos puntos de la carretera, vigilando nuestro paso. Discretas, con ninguna persona armada visiblemente ocupándolas, pero con sillas en los techos, era una señal, concluimos, que rodabamos en un territorio donde no todos pueden transitar libremente. No teníamos señal para los móviles. Estuvimos sin comuncación por 4 horas. 

La Tuna, el rancho de la mamá de «El Chapo»

Sin imaginar que estábamos a escasos metros del rancho donde María Consuelo Loera Pérez, mamá de Joaquín, vivía, la camioneta tomó una bifurcación en el camino y nos adentramos en un camino de terracería en medio de la sierra. 

Pasamos un riachuelo, después bajamos y subimos pequeñas colinas y de repente nos encontramos todos en medio de la espesa sierra de Sinaloa solos. La camioneta inesperadamente se atascó y nos pidieron bajar para aligerar su peso y que pudiera hacer las maniobras para salir del bache. 

Escondido, entre un arbusto, había un letrero pintado con letras color anaranjado que decían «La Tuna» y una flecha indicando seguir derecho. 

«Estamos en los terrenos donde vive la mamá del Chapo», dijo un amigo reportero muy experimentado de Televisa y en ese momento, con la adrenalina, decidimos tomarnos todos una foto en el lugar. 

Alguien nos sugirió volver a las camionetas rápido y seguir nuestro camino para no llegar después que el presidente, de quien teníamos conocimiento, iba más adelante que nosotros. 

Gira presidencial por Sinaloa. Foto: Emmanuel Carrillo.

El evento donde se realizaría el acto de supervisión estaba en una colina muy empinada, por lo que las camionetas se quedaron abajo y tuvimos que seguir a pie a la carpa donde se llevaría a cabo el evento. 

De momento, nunca llamó nuestra atención un número importante de motocicletas y camionetas que ya estaban en el lugar con gente, aparentemente de la localidad, pero los miembros de la Ayundatía del presidente, nos pidieron seguir a paso veloz advirtiendo que el evento estaría por comenzar y que ya no debíamos salirnos del «corral», lugar al que se le desgina a la prensa. 

Algunos hicimos caso omiso y tomamos fotografías del lugar, pero su insistencia fue más y como un día antes, en Tijuana, López Obrador nos había regañado llamándonos «manipuladores y mentirosos» debido a que se le cuestinó su negativa a usar cubrebocas, la relación con su Ayudantía no era la mejor en ese momento. 

AMLO de gira por Badiraguato: Foto: Emmanuel Carrillo. 

El presidente López Obrador llegó 20 minutos después que nosotros, habló alrededor de una hora sobre los beneficios de la obra y como era su costumbre en aquellos eventos, fustigó a un colega de Reforma por haberle preguntado sobre las acciones de su gobierno ante la emergencia sanitaria. 

El saludo con la mamá del Chapo

Una vez que concluyó el evento, los reporteros nos movimos del corral hacia una posición donde pudieramos «chacalear» al presidente, es decir, lanzarle preguntas, pero fuimos encapsulados rapidamente. 

«Primero va a salir el presidente y luego ustedes», nos dijeron sus ayudantes mientras mantenían unidas las vallas para que nadie sorteara el filtro. 

Vimos entonces al mandatario federal bajar la colina hasta donde se habían quedado estacionados los vehículos donde después advertimos que se hizo un tumulto, pero imaginamos que la gente del poblado, como ocurre en todos lados, quería verlo y saludarlo.

Mientras el presidente López Obrador se saludaba con María Consuelo Loera Pérez, nosotros lo veíamos desde la colina, sin imaginar la magnitud del encuentro. 

Todo fue muy rápido, ni 10 minutos pasaron cuando el presidente logró salir en su convoy y nos dejaron bajar de la colina para podernos retirar, nadie sabía con quién habló el mandatario. 

 -“Nada más te saludo, no te bajes”, le dijo el Ejecutivo federal.

-“Ven, ven, ven”, le insistió Loera Pérez.

-“Sí, sí, sí, ya recibí tu carta”, le contestó López Obrador

Durante nuestro regreso por «La Tuna» registramos en un paraje mesas y gente comiendo que voltearon a nuestro convoy, saludaron y siguieron comiendo. 

Cuando tuvimos señal, es decir, cuando llegamos a la cabecera de Badiraguato, a nuestros teléfonos celulares llegó un video donde se daba cuenta del encuentro, quien había captado el encuentro y grabado el momento, había sido un abogado del capo, quien ahora sabemos, también organizó la reunión. 

El saludo de López Obrador había sido con la mamá del Chapo quien lo había invitado, incluso, a comer, pero el se negó y le dijo que había leído y recibido su carta. 

Alcanzamos al presidente López Obrador en el Aeropuerto de Culiacán, quien ya sabía el escándalo que había provocado el saludo y decidió no contestarnos en el momento pero dijo que hablaría en su conferencia matutina. 

Un día después, el presidente López Obrador reconocía el encuentro con la mamá de Joaquín  en su conferencia matutina y había explicado que ella le escribió una carta para que intercediera por ella ante el gobierno de Estados Unidos a fin de que le otorgaran una visa humanitaria para que lo pudiera visitar. 

Ante la insistencia de la prensa por el significado del acto, López Obrador lanzó que de tenerla de frente, volvería a saludarla porque respeto le tenía. 

New York Times revela ‘narcoapoyo’ durante saludo 

Esta mañana, el presidente López Obrador señaló que la investigación del diario referido indica que visitó Sinaloa para reunirse con Consuelo Loera, madre del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, mientras uno de sus colaboradores recibía dinero del cártel, cuando en realidad fue a inaugurar unos caminos. 

«Al menos uno de esos pagos ocurrió, más o menos, al mismo tiempo que el presidente viajó a Sinaloa en marzo de 2020 para reunirse con la madre de Joaquín Guzmán Loera», dice la investigación de la DEA.

A lo que AMLO respondió: 

«O sea fui a buscar el dinero, o fuimos, porque mientras yo me entrevistaba con la señora, el que fue conmigo recibió el moche».

El rotativo estadounidense publicó su investigación y aunque el gobierno de Estados Unidos sí indagó al presidente López Obrador, nunca encontró pruebas que incriminaran al tabasqueño en una trama de sobornos del Cártel de Sinaloa. 

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