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¿Qué es el lenguaje inclusivo de género y cuáles son los diferentes enfoques en el español?

¿Qué es el lenguaje inclusivo de género y cuáles son los diferentes enfoques en el español?
El Gobierno de Argentina prohibirá el lenguaje inclusivo en la Administración pública 1:16

(CNN Español) — ¿Has escuchado o visto palabras como: elle, periodiste, compañere o todxs? Son algunos morfemas y pronombres que forman parte de uno de los enfoques del lenguaje inclusivo, que rechaza el uso del género en la expresión oral y escrita con el argumento de evitar que se perpetúen los estereotipos y la discriminación.

Se trata de una aproximación particular a la búsqueda de la igualdad de género a través del idioma, algo que se puede abordar desde distintas perspectivas y por tanto no tiene una solución única.

De hecho, el español tiene maneras de mencionar a las personas evitando el uso del masculino genérico. La ONU ha hecho algunas recomendaciones y desarrollado estrategias para utilizar el lenguaje de dicha manera haciendo uso de las palabras existentes que marcan el género neutral. Por ejemplo, sustantivos genéricos no masculinos como «víctima» o «persona».

También hay quienes apelan al uso de símbolos o neologismos para modificar las palabras, algo que puede verse en idiomas como el inglés con el uso, principalmente por parte de las personas que se identifican como no binarias o transgénero, de los llamados «neopronombres», que son pronombres de género neutro o no binario distintos de los comunes ella, él y ellos; incluyen términos como «xe» y «em».

Según Dennis Baron, profesor emérito de Inglés y Lingüística en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, se tiene registro de ellos varios siglos atrás, cuando los escritores los introdujeron como solución para referirse a los sujetos sin asumir su género.

«Lo más importante del lenguaje inclusivo es que incomoda y genera debate sobre cómo nos nombramos», afirma Marina Abiuso, periodista feminista argentina e integrante de la Red de Editoras de Género del Fondo de Población de Naciones Unidas. ¿Cuáles son los enfoques en ese debate que se concentra en el asunto del género?

Una mujer grita consignas con un megáfono durante una marcha con motivo del Día Internacional de la Mujer en Quito, el 8 de marzo de 2024. (Foto: Rodrigo Buendía/AFP vía Getty Images).

El enfoque que busca «romper el binarismo» en el español

Las personas que no se identifican con las opciones planteadas en el sistema lingüístico para abordar al género en la gramática han desarrollado herramientas como las que se proponen en el “español no binario”.

El denominado «español no binario» se caracteriza por el uso de morfemas de género no binarios  como las letras e, g, x y e, así como pronombres personales como ellx o elle.

De acuerdo con la investigación Una breve historia del español no binario, de Ben Papadopoulos, doctorante e instructor en la Facultad de Español y Portugués en la Universidad de California, Berkeley,  el «español no binario» surgió como «una técnica de autoexpresión lingüística para los hispanohablantes en el mundo que no se identifican con los géneros sociales masculinos y femeninos».

Además, atribuye el uso de nuevos morfemas del lenguaje inclusivo al activismo feminista global por lo menos desde la década de los 70. De ahí que el morfema «e» fue propuesto originalmente en 1976 como “una solución al problema del sexismo lingüístico”, y la «x», considerada un método de neutralizar las distinciones de género por tachar las marcas de género en la lengua, alrededor de 2000.

La facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, pone sobre la mesa la afirmación de que la morfología binaria —basada en masculino o femenino— “provoca un sesgo inicial que oculta sistemáticamente a las mujeres y también a otras identidades”.

Para la Real Academia Española (RAE), fundada en España en 1713, “el uso de la @ o de las letras e y x como supuestas marcas de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”. Aunque como hemos mencionado antes, existen opciones para marcar el género neutro.

Sin embargo, no todas las personas están de acuerdo con lo planteado por la RAE. Quienes defienden el uso de este enfoque del lenguaje inclusivo utilizan morfemas como la o e, x y @ y el pronombre elle. Por ejemplo, en lugar de usar el género gramatical masculino como “chicos” o el femenino “chicas”, usan el “chiques”.

«El lenguaje inclusivo es importante para visibilizar que existen más realidades y se utiliza desde una perspectiva política para dar cuenta de una historia del patriarcado binario, de un binarismo sexual que en América Latina, sin duda, está impuesto por procesos coloniales», dice en entrevista con CNN Alba Rueda, activista trans de la organización Mujeres Trans Argentina al referirse al enfoque del género. «Entonces nos encontramos con instituciones que solo reconocen derechos a varones y mujeres».

En 2020, la RAE publicó un Informe sobre el lenguaje inclusivo y cuestiones conexas, en el que señala que “está realizando avances para dar la necesaria visibilidad a la mujer en la lengua y para adecuar el diccionario a las realidades actuales, en la medida en que determinados usos lingüísticos se generalizan”.

«Existimos porque resistimos»

El uso del lenguaje inclusivo en cuanto al género es un fenómeno social que va más allá de la gramática.

Para  “otres” es una forma de existir y resistir.

«El utilizar esas palabras es una manera de reivindicar políticamente y de decir existimos porque resistimos y resistimos porque existimos, dice a CNN Bárbara Alvarado, quien se identifica como activista y periodista trans mexicana. «Es un primer paso para hablar, participar y sentirse representadas, representades y representados en una democracia».

En 2020, la RAE incluyó el pronombre “elle” en su Observatorio de palabras, el cual da información sobre palabras y expresiones que no aparecen en el diccionario. La RAE aclara en su página que esta información es provisional,  y que “la presencia de un término en este observatorio no implica que la RAE acepte su uso”. Ya este pronombre no aparece en dicho observatorio.

Bárbara Alvarado, quien cuenta que ha sufrido críticas y burlas por su forma de vestir y expresarse , las cuales la llevaron en algún momento a autocensurarse, señala que este tipo de lenguaje también es parte de un proceso pedagógico en el que tenemos que «desaprender» los discursos de la violencia machista y roles de género que se han normalizado.

«Creo que es importante que haya la perspectiva también escribiendo periodismo y  apareciendo en puestos profesionales, en puestos importantes, referentes que creo que es lo que nos falta mucho porque, digamos, yo no había visto a ninguna periodista trans hasta hace un año y en ese año que me vi reflejada dije:’ ok, sí hay camino y sí se puede’ «, afirma Alvarado, egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La activista Alba Rueda coincide en que no se puede prohibir cómo hablar, no se puede prohibir la libertad de expresión en las personas.

«Hay personas que sí lo necesitamos y no es indistinto», dice Rueda. «No se puede prohibir cómo hablar, no se puede prohibir  la libertad de expresión de las personas. Cuando se usa el lenguaje inclusivo no se está prohibiendo la capacidad de autonomía o reconocimiento de derechos, a diferencia de cuando se prohíbe el lenguaje inclusivo se restringen derechos. No es solamente un uso del lenguaje, sino también es una ecuación sobre los derechos humanos».

Nota del editor: este artículo fue publicado en marzo y actualizado en abril de 2024.

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