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Pieckenstainer: Para que el sistema de salud funcione, el nivel de ausentismo tiene que ser bajo

Pieckenstainer: Para que el sistema de salud funcione, el nivel de ausentismo tiene que ser bajo

Lejos de apaciguarse, el conflicto en salud suma cada día un nuevo ingrediente. Los gremios estatales se preparan para manifestarse el próximo miércoles 24 de enero. Ese día también podrá resentirse –por la manifestación– la atención en los hospitales.

El último discurso del gobernador Martín Llaryora tensó aún más la cuerda. Organizaciones que nuclean a los profesionales de la salud salieron al cruce y cuestionaron sus dichos. Aseguran que los trabajadores del sector público son estigmatizados y que no se puede medir desempeño únicamente con variables cuantitativas.

En este contexto, el nuevo ministro de Salud provincial, Ricardo Pieckenstainer, aseguró que está dispuesto a medir productividad y a corregir el alto nivel de ausentismo que existe hoy en los hospitales.

En una entrevista para el programa Voz y Voto, describió las claves de la asociación público-privada que tiene en mente y cómo dotará de mayores atribuciones a los directores de los centros de salud.

–Usted dijo que cerca del 60% del personal de salud no va a trabajar. ¿Es así?

–En realidad, los datos que se publicaron son los correspondientes al equipo de enfermería. Los ausentismos en el resto del equipo de salud son variables. Por ejemplo, en las guardias, la planta permanente, los auxiliares u otros servicios de apoyo, como los laboratorios, también tienen ausencias dispares. La inasistencia de la enfermería es crítica porque es el pilar del cuidado del paciente, sobre todo en las unidades críticas, aunque también en el piso y en los quirófanos. Como el cuidado ronda alrededor de enfermería, cuando uno tiene una inasistencia tan alta, lamentablemente afecta mucho al funcionamiento. Dirán que es elevada.. Bueno, la forma de medir la inasistencia es exactamente la que ha tenido el Ministerio en los últimos tiempos y no ha variado. La calificación de esa forma es si el personal se presenta o no, independientemente de la causa, que puede ser una carpeta médica o una falta injustificada, u otra razón por la que el personal no está. A los fines prácticos, es muy importante que contemos, al inicio del día, con el personal que hace falta porque es el que va a cuidar a los pacientes y eso va a determinar la dotación funcional del hospital. Por eso, es vital esta variable.

Ricardo Pieckenstainer el actual ministro de salud de la provincia de Córdoba en el programa Voz y Voto. ( Christian Luna / La Voz)

–Técnicamente, ¿cómo se calcula ese porcentaje?

–Son las inasistencias que el personal tiene durante el mes en el lugar. Hay días que se tiene una asistencia del 90% y otros, menos. Cuando se tiene una inasistencia de dos o tres días, en la mayor cantidad del personal, eso afecta mucho el número y determina que la inasistencia sea alta. Se trata de planteles chicos. Por ejemplo, si se tiene 6 enfermeras, y si un día faltan tres, la inasistencia es muy alta, y eso se va acumulando a medida que va pasando el tiempo. Hay un plantel que va acumulando inasistencias y eso va construyendo el número final. ¿Cómo puede ser que el sistema funcione? Sigue funcionando con falencias, porque muchas veces no se puede disponer de una cama, de una unidad de internación, hay que derivar a un paciente o hay que posponer un procedimiento porque ese día no llegó el personal que hacía falta, y como comenzamos el día, no lo podemos terminar. Por eso, es una variable de crédito.

–El Consejo Médico se mostró enojado y emitieron una dura respuesta a Llaryora. ¿Por qué si son datos, como dicen, hay tanta molestia en el sector?

–Es difícil de interpretarlo. Me parece que se han mezclado cosas. Independientemente de la forma o del tono del gobernador, él lo único que hizo fue mostrar lo robusto que es el programa que presentó ante los directores de los hospitales. Básicamente, lo que les dijo es que les iba a dar las herramientas para que pueden gestionar los hospitales, para que puedan disminuir el ausentismo, que les iba a dar el liderazgo ante sus pares para tomar decisiones, y que les va a dar las posibilidades económicas para que tengan agilidad para resolver problemas cotidianos que hoy traban, demoran, que son extremadamente burocráticos. También hizo una comparación de cómo está el sistema de salud, en el pago, en lo que es privado y lo que es público. Lo que se decía, en otras circunstancias, de que el personal de la salud pública no estaba tan bien remunerado como el de la privada… Esa comparación se hizo dos años atrás. Bueno, hoy les dice: “Hoy no estamos tan mal, eso cambió”. Los valores de remuneración son comparables. Pero los valores de productividad, medida en atención, en ausentismo, en cantidad de trabajo, no son tan comparables. Midamos peras con peras.

–Ustedes dicen que el ausentismo en el sector público es del 56% y en el privado, del 8%.

–Promedio… Pero hay lugares que tienen ausentismo que tienen el 5% y otros, que llegan al 65%.

–¿Qué otros números se pueden comparar entre lo público y lo privado? Por ejemplo, con las remuneraciones, o la Caja de Jubilaciones.

–La actividad de la parte pública tiene que ser lo más eficiente que pueda, porque eso redunda en que podamos ayudar a la mayor cantidad de pacientes posible. La parte pública fue sometida a un estrés muy grande durante la pandemia y respondió. Entonces, la capacidad operativa que tiene el sistema público, sin lugar a dudas, es mucho mayor que la que pueda tener hoy (el privado) y existe una oportunidad muy grande de mejorar la posibilidad de ayudar a más gente. Compararlo con el sector privado es una forma, al menos, de tener un inicio y de poder saber en qué lugar estamos para tomar las herramientas para mejorarlo. De eso se trata el programa de “Fortalecimiento de los hospitales”. De que las herramientas que necesitan los directores para tomar esas decisiones, las tengan disponibles y no necesiten consultar con el Ministerio por cada cosa.

Ricardo Pieckenstainer el actual ministro de salud de la provincia de Córdoba en el programa Voz y Voto. ( Christian Luna / La Voz)

–Por ejemplo, ¿tomar medidas directas con el personal?

–Es que, inicialmente, nadie se plantea que si uno no se presenta a trabajar mañana lo van a despedir inmediatamente. Existe la ley. Usted tiene que cumplir los mecanismos reglamentados que la ley dispone. Tiene que llamar al empleado y preguntarle por qué no vino o por qué llegó tarde, y que presente el descargo. Y, de alguna manera, empezar a medir su desempeño. Si falta la primera, y después, la segunda, la tercera… estamos en un problema. Que no es lo mismo que si falta solo una vez y después cumple.

–¿Qué atribuciones van a tener ahora los directores? Por ejemplo, si falta un profesional, ¿un director puede llamar a un profesional del sector privado y le facture?

–Esas son soluciones, no son atribuciones… Es solucionar el problema a las personas. Si tengo un paciente que debía ser operado hoy y no tengo los recursos para hacerlo, el director necesita tener la posibilidad de solucionar ese problema en ese momento. Y no llamar al Ministro para que se lo solucione. Conceptualmente hablando. Por ejemplo, estuve en Río Cuarto, un hospital que funciona muy bien. Ahora, comenzó a funcionar el angiógrafo después de 5 años. Supongamos que en Laborde se presenta un paciente con un infarto agudo de miocardio, que necesita ser trasladado a Río Cuarto, donde está el centro de hemodinamia… Pero, o no está, o se rompió la ambulancia de derivación. Bueno, existiría la potestad de llamar, de contratar un servicio, de subirlo a la ambulancia, derivarlo a Río Cuarto y solucionarle el problema. Otro ejemplo es que no podemos hacer cirugía de cataratas porque no tenemos el aparato especial. Para tenerlo, el Ministerio debe hacer la compulsa de precios, comprar el aparato, hacer las reformas edilicias para ponerlo, conseguir y contratar al personal, entrenarlo, tener los médicos y que todos lleguen temprano y se vayan tarde…

–Va a pasar mucho tiempo…

–Va a pasar mucho tiempo. Por eso, si el director cuenta con los medios, se sienta con el prestador privado y le dice: “¿Me podés hacer una cirugía de catarata?” Una cirugía que dura 7 minutos. Va a tener la posibilidad de presupuestar y darle previsibilidad al proyecto y que el médico privado que está en Río Cuarto le diga: “Con este presupuesto que tenés, te puedo ayudar para operar X cantidad de pacientes por mes”… Y así, el irector me llama, me cuenta el precio, negociamos, luego me rinde. Hacemos la necesaria gimnasia de ida y vuelta que van a hacer los directores; y con los medios que le da el programa, podrá resolver un problema que a nosotros nos va a llevar años. Y que hoy significa subir un paciente a una ambulancia, trasladarlo, que se opere, esperar el post y traerlo de vuelta.

Ricardo Pieckenstainer el actual ministro de salud de la provincia de Córdoba en el programa Voz y Voto. ( Christian Luna / La Voz)

–Las clínicas muchas veces se niegan a prestar sus servicios al sector público porque el Estado no les paga.

–Justamente el mayor desafío que tiene el Ministerio es ser un competidor. Sentarnos con los proveedores, darle la previsibilidad que ellos necesitan, tener la potestad de poder negociar precios competitivos, cumplir, tener el mecanismo administrativo ágil para poder hacer frente a estas cuestiones. Estamos tratando de desburocratizar todas estas decisiones que nosotros obligatoriamente tenemos que cumplir por ley, porque en el sector privado no hay compulsas de precios. El Estado necesita tener la suficiente previsibilidad para que los proveedores nos elijan como competidores solventes. Siendo más eficientes, se ahorra mucho dinero.

–Retomando el tema de los sueldos, ¿Cuán por arriba está hoy el sector público del privado?

–Un médico, con 10 años de antigüedad, con los adicionales en el sector público está teniendo un ingreso (libre de descuentos) de aproximadamente 680 mil pesos. En el sector privado, un médico que atienda por una obra social mediana (que pague alrededor de 2.200 pesos la consulta) y vea 300 pacientes por mes, gana 660 mil pesos. Uno cobra aguinaldo, el otro no. Ambos tienen adicionales por guardia. Hoy estamos en circunstancias similares. La diferencia es que, para juntar 660 mil pesos, en el sector privado, hay que hacer 10 horas de consultorio y atender 300 pacientes por mes.

–¿Qué pasa en el sector privado cuando hay faltas injustificadas en el personal?

–Se le aplica el régimen sancionatorio que tiene la institución. De acuerdo con la disposición de cada empresa, a la segunda o tercera, están despedidos. Esa clínica se hará cargo de las responsabilidades laborales, pero cada uno tiene una forma de gestionar diferente. Yo no digo que eso sea lo mismo en el sector público. Lo que nosotros necesitamos es que la razonable certeza de que los niveles de ausentismo tienen que ser bajos porque nuestra capacidad instalada depende de eso. En lugares donde falta mucha gente, no tenés de dónde compensar. No tenés una enfermera que puedas trasladar de un sector a otro.

–El Gobernador dijo que si falta un médico, no se va a llamar a otro sino que se puede contratar a un profesional del sector privado y pedirle que facture.

–No se trata de llamar a alguien y que esa persona ocupe un lugar. Tiene que estar matriculado, debe estar dentro de la nómina de profesionales, debe tener una licencia habilitada. Hay trámites burocráticos previos que se deben hacer para comenzar. Pero si presenta este problema, de que falte un médico por ejemplo, el director puede llamar a una institución privada y pedirle ayuda, ya que tendrá la capacidad económica para resolverlo. Esto es resolverle el problema al enfermo, no retacearle la tarea al médico. No se trata de socavar derechos ni de traer personas que ganen menos, sino resolverle el problema al enfermo.

–El Consejo de Médicos le contestó al Gobernador y le dijo que no se puede medir la productividad de un profesional únicamente con parámetros cuantitativos

–Los datos cuantitativos son una variable. Si vamos a medir desempeño, podemos medir calidad, eventos adversos, resultados, tasa de uso, cuán eficiente sos, si sos costo-efectivo, si sos costo-útil, si tomás las decisiones correctas, si aparecés temprano o te vas tarde. La forma de medir desempeño en medicina son múltiples, pero podemos comenzar por lo básico. Porque si no tenés el personal trabajando, no tenés forma de medir las otras. Si un profesional atiende a tres pacientes y el otro a 10, que atiendan ambos a 10 y después midamos los resultados.

–Da la impresión de que han empezado de cero, pero en muchos casos hay funcionarios que vienen del mismo color político.

–Yo siempre trabajé así, de la misma manera. Probablemente, una de las principales razones por la cual el Gobernador me pidió que lo ayude y lo acompañe debe ser que compartía la forma mi forma de pensar y porque tengo experiencia manejando una unidad hospitalaria. Puedo sumar de una manera objetiva el desempeño que tiene todo el mundo.

Como última reflexión les digo, el sistema no va a tener bajas de personal. Va a tener la misma cantidad de gente. Lo único que queremos es que quien no cumpla con el desempeño que se estipula, sea cambiado por alguien que esté dispuesto a hacer eso, porque eso nos va a brindar una mejora en la capacidad prestacional.

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