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La ciudad que no dejó morir a Diego Maradona

La ciudad que no dejó morir a Diego Maradona
«Guess Who? Maradona edition», tributo al 10 argentino 1:03

(CNN Español) — «La muerte no existe, hija. La gente solo se muere cuando la olvidan», escribe Isabel Allende en «Eva Luna», una de sus obras más reconocidas. Y es precisamente por eso que, tres años después de su fallecimiento, Diego Maradona sigue vivo en Nápoles: la ciudad lo recuerda en una cantidad casi infinita de fotografías, dibujos, altares, bustos y mensajes que evocan la gloria pasada y acompañan la gloria presente de su equipo de fútbol.

En Nápoles, Maradona tiene estatus de santo popular: su imagen se puede ver en altares construidos en su honor y en otros donde convive con imágenes religiosas y de integrantes de familias que veneran al astro, quien jugó en el Partenopei entre 1984 y 1991. Su cabeza, en múltiples retratos, está rodeada por esa aureola dorada que identifica a santos (y en ocasiones a emperadores). Su presencia parece competirle a la de San Genaro, el santo oficial de la ciudad. Y aunque en las calles los carteles y las voces suenen en italiano, los napolitanos se han apropiado de varias de las expresiones en español que lo identifican sin tener que nombrarlo, como «D10S» y «El pibe de oro».

Es que Nápoles no olvida que Maradona es argentino. Lo retrata, en sus momentos de gloria, tanto con las camisetas celeste y azul del Napoli como con la albiceleste de su selección. Y es que provienen de países diferentes, pero comparten una raíz que atraviesa continentes: la humildad.

Mucho más que los buenos resultados

Hasta este 2023, en el que el Napoli rompió una sequía de más de tres décadas, el equipo de la ciudad había ganado solo dos veces la Serie A en Italia, en las temporadas 1986-1987 y 1989-1990. Las dos de la mano de la Maradona. También con él logró su única copa de la UEFA.

Sin embargo, como explica el periodista Brian Homewood en este reportaje de Reuters, el vínculo del jugador con la ciudad trascendió con creces los resultados: Maradona entendía a Nápoles, la ciudad humilde del sur que se enfrentaba al norte poderoso, porque él mismo era humilde. Así lo explicó el astro una vez: «Nápoles era un lugar que tenía mucho que ver conmigo. Por eso, el día en que hice la primera conferencia de prensa fui muy sincero. Dije ‘quiero convertirme en el ídolo de los chicos pobres de Nápoles porque son como era yo cuando vivía en Buenos Aires'».

San Genaro y Maradona, retratados en una esquina del centro histórico de Nápoles.

«Conozco todos los problemas que tienen. Esta gente hace sacrificios para comprar la entrada. Siempre están ahí, siempre están ahí. Eso me hizo identificarme con ellos desde el primer día», dijo también, explicando cómo al Napoli lo construyeron «desde abajo», enseñando a la gente que ganaba «el que más luchaba».

Bajo la omnipresencia de Maradona, Nápoles le hace espacio a sus nuevos ídolos

Este mayo, el Partenopei obtuvo su tercer «Scudetto» después de pasar más de 30 años sin títulos. La euforia que se desató no se veía, precisamente, desde la época de Maradona.

Meses después del triunfo en la Serie A, las decoraciones dedicadas al equipo ganador siguen alegrando la ciudad.

Y las calles supieron retribuírselo: casi seis meses después del triunfo, en la ciudad conviven los homenajes al primero que los llevó a la gloria y al segundo equipo que lo logró. Las imágenes de todos los jugadores de esa campaña, entre ellos la estrella nigeriana Victor Osimhen y el mexicano Hirving Lozano, pululan en fotos en las paredes y banderines que van de lado a lado en calles pequeñas adornadas con los colores del equipo.

El santo popular llega a la iglesia

«Diego!», del artista Elvis Spadoni, en la basílica de Santa Maria della Sanità.

Este año, la figura de Maradona dio un paso más hacia su consagración como santo popular en Nápoles: se hizo de un lugar dentro de una iglesia católica.

En la basílica de Santa Maria della Sanità, construida sobre las catacumbas de San Gaudioso, una escena del barrilete cósmico de casi tres metros de alto por dos de ancho decora el claustro. Está inspirada en una fotografía tomada durante el partido de Argentina contra Nigeria en el Mundial 2018 en Rusia. En este óleo sobre tela, Maradona festeja el gol de su equipo con los brazos abiertos casi en forma de cruz y la mirada hacia el cielo, rodeado por sus fieles seguidores.

«Este cuadro nació por diversión, transformando una foto de una crónica en un lienzo barroco», contó en su cuenta de Instagram el artista creador de la obra, Elvis Spadoni, antes de que se colocara en la basílica. Spadoni, quien estudió Teología y también Bellas Artes, buscó reunir en su obra «lo sacro y lo profano», retratando al estilo barroco a un santo iluminado rodeado de aquellos que quieren permanecer en su gracia.

La verdadera procesión

Este mural destaca entre la infinidad de imágenes de los Quartieri Spagnoli.

Al lado del centro histórico de la ciudad, en una popular zona turística conocida como los Quartieri Spagnoli, las imágenes de Maradona en todos los tamaños y formatos posibles se multiplican. Allí, como en procesión, los turistas avanzan desde la Vía Toledo cuesta arriba hacia uno de los murales más reconocidos del astro.

El camino hacia el popular homenaje está regado de todo tipo de negocios que usan la figura de Maradona, desde restaurantes de comida típica hasta locales de ventas de souvenirs. Y es que el argentino es un gran imán turístico, y los napolitanos lo saben.

Luego de caminar unas cuadras cuesta arriba, aparece finalmente un Diego joven con la camiseta del Napoli y el pelo revuelto que ocupa buena parte del costado de un edificio. Su cara coincide exactamente con el espacio que ocupa una ventana. A los pies del mural se extiende una miríada de camisetas de fútbol, banderas, bustos, imágenes y mensajes. También aparece Leo Messi, porque la ciudad tiene espacio para los dos.

Un altar con imágenes, bustos y banderas a los pies del gran mural de los Quartieri Spagnoli.

Entre todos los mensajes hay uno, escrito luego de la muerte de Maradona, cuyo título resume en cuatro palabras (cinco en el original en italiano) el sentir de una ciudad: «Quien ama no olvida».

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