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Cómo fue que la fortuna detrás de una importante farmacéutica estadounidense ha estado financiado silenciosamente causas conservadoras

Cómo fue que la fortuna detrás de una importante farmacéutica estadounidense ha estado financiado silenciosamente causas conservadoras

(CNN) — Desde Ambien y Dramamine en millones de botiquines de baño, hasta el sustituto del azúcar que endulza los refrescos dietéticos y la primera píldora anticonceptiva, algunos de los medicamentos y suplementos más comunes en Estados Unidos son autoría de la compañía farmacéutica G.D. Searle.

Ahora, más de un siglo después de la fundación de la empresa, la enorme fortuna familiar construida a partir de esos avances científicos se ha convertido en una importante benefactora de la derecha, en gran medida por fuera de la vista del público.

Searle Freedom Trust, una fundación financiada por el expresidente de la compañía, ha distribuido más de US$ 200 millones en subvenciones durante la última década, enviando más dinero a organizaciones conservadoras sin fines de lucro que casi cualquier otra fundación privada en los últimos años, según un análisis de CNN.

Este año, el findeicomiso Searle está preparado para desempeñar un papel aún mayor gracias al uso de sus arcas. Siguiendo los deseos de su fundador, el fallecido Daniel C. Searle, el fideicomiso cerrará en 2025 y planea otorgar la mayoría de sus últimas subvenciones importantes en 2024. Eso significa un recurso inesperado que será clave durante el año para los grupos que impulsan políticas conservadoras: a principios de 2023, según su declaración de impuestos más reciente, al fideicomiso le quedaban más de US$ 59 millones para gastar.

Si bien varios de sus principales beneficiarios son grupos de expertos que se han centrado en la política económica y en flexibilizar las regulaciones gubernamentales, otros han trabajado para debilitar las leyes sobre trabajo infantil, abogar por reglas de votación más estrictas, destripar políticas de acción afirmativa e impulsar la negación del cambio climático. Entre sus beneficiarios recientes se incluye una organización sin fines de lucro dirigida por exfuncionarios de la administración Trump que está sentando las bases para un segundo mandato del expresidente mediante la preparación de planes políticos y la redacción de posibles decretos.

Los investigadores que estudian a las organizaciones políticas sin fines de lucro dicen que el fideicomiso Searle ha tenido un impacto importante, incluso a pesar de que la familia Searle ha permanecido fuera del radar en comparación con benefactores conservadores más conocidos. Y la influencia del fideicomiso es una instantánea clave de cómo los industriales que acumularon una riqueza a través de las generaciones pueden utilizarlo para dar forma a los debates políticos incluso después de su muerte.

«El hecho de que nuestro sistema político funcione de manera que las personas ricas que murieron hace años puedan seguir teniendo una influencia tan profunda sobre nuestra política y nuestras creencias sobre la ciencia y el mundo es increíblemente perjudicial», dijo Galen Hall, profesor de la Universidad de Michigan e investigador que ha estudiado el flujo de dinero de fundaciones como Searle Trust a grupos que niegan el cambio climático. «Es uno de los aspectos clave de la política estadounidense que hace que sea tan difícil lograr cambios positivos en cuestiones como el cambio climático».

Un portavoz del fideicomiso rechazó una solicitud de entrevista con su directora ejecutiva, Kimberly Dennis, y no respondió a una solicitud de comentarios.

Una cosa que diferencia al fideicomiso Searle de muchas otras fundaciones iniciadas por donantes conservadores, dijeron los expertos, es cómo la mayor parte de su dinero se destina a grupos que trabajan para dar forma a las políticas públicas, en lugar de a una combinación de causas políticas, culturales y caritativas.

Y ese, según Searle, era el punto.

«Durante un tiempo, me dediqué a las tareas filantrópicas habituales: el alma mater, el fondo comunitario, el instituto de arte. Todas esas son cosas bonitas, pero quería hacer algo diferente», dijo Searle a un periodista de National Review en una entrevista de 2006. «Comencé a preguntarme: ¿qué pasaría si pudiéramos cambiar la pendiente de la curva que conduce a una mayor pérdida de libertad?».

Millones de dólares para las causas conservadoras

Durante los últimos 25 años, el findeicomiso Searle ha apoyado a una lista de grupos que han construido la columna vertebral intelectual del movimiento político conservador y han ayudado a poner en práctica políticas de derecha.

El fideicomiso Searle es uno de los financiadores de grupos conservadores más prolíficos, según un análisis de CNN sobre datos fiscales de organizaciones sin fines de lucro. Desde 2020 hasta 2022, ha donado un total de más de US$ 29 millones a una selección de organizaciones conservadoras sin fines de lucro identificadas por CNN. Sólo otra fundación privada, la Fundación Sarah Scaife, informó haber donado más a los grupos durante el mismo período, basándose en datos de cientos de miles de declaraciones de impuestos públicos. El análisis solo incluyó donaciones informadas públicamente, por lo que es posible que falten algunas fundaciones que donaron a través de fondos asesorados por donantes, lo que ayuda a ocultar el camino de su dinero.

Muchos de los mayores beneficiarios de Searle, que han recibido millones de dólares durante la última década, son think tanks conservadores y de tendencia libertaria, como el American Enterprise Institute, la Reason Foundation, la Tax Foundation, el Manhattan Institute y el Cato Institute.

Pero la fortuna de Searle no se destina únicamente a la producción de libros blancos sobre políticas: algunos de sus mayores beneficiarios están presionando activamente para cambiar las políticas, en lugar de limitarse a investigarlas.

Una votante deposita su papeleta en un colegio electoral de St. Louis, Missouri, en noviembre de 2020. El fideicomiso Searle ha dado millones a la Fundación para la Responsabilidad Gubernamental, que ha trabajado entre bastidores para impulsar políticas conservadoras como leyes de voto más estrictas. (Michael B. Thomas/Getty Images)

El fideicomiso Searle ha donado casi  US$ 4 millones durante la última década a la Fundación para la Responsabilidad Gubernamental, que ha trabajado entre bastidores para impulsar políticas conservadoras en las capitales de los estados. El grupo ha abogado por leyes de votación más estrictas, incluido el asesoramiento a los legisladores de Missouri para redactar un proyecto de ley que promulgaba requisitos de identificación con fotografía y prohibía los buzones de voto. También ha presionado para flexibilizar las protecciones contra el trabajo infantil en Estados Unidos, redactando leyes que, según los críticos, podrían facilitar la contratación de niños para realizar trabajos peligrosos.

Otro de los principales beneficiarios del fideicomiso Searle es State Policy Network (SPN), que ha recibido casi US$ 9 millones, además de otros fondos que se destinaron a organizaciones individuales que se asocian con la misma red en varios estados. En todo el país, SPN ha trabajado en coordinar los esfuerzos para impulsar un gobierno más pequeño, incluida la lucha contra las restricciones de covid-19 durante la pandemia, así como la redirección de fondos de las escuelas públicas hacia la educación privada. Searle fue el segundo mayor donante individual de la red en 2020 y el tercero en 2019, según muestran los formularios de impuestos.

El fondo también ha donado más de US$ 2,75 millones al American Legislative Exchange Council, que a lo largo de los años ha redactado modelos de legislación que han inspirado proyectos de ley conservadores en todo Estados Unidos, incluidas leyes que ampliaron el uso de prisiones privadas, restringieron la capacidad de los fondos de pensiones estatales para tener en cuenta los riesgos medioambientales a la hora de realizar inversiones y limitaron la capacidad de los gobiernos locales para restringir las armas de fuego.

El fideicomiso Searle ha sido «un motor financiero clave para el desarrollo de la infraestructura política de derecha», dijo Brendan Fischer, director ejecutivo adjunto del grupo de vigilancia progresista Documented. «Tienen un historial bastante exitoso en áreas que incluyen ataques a los derechos de los trabajadores, libertad de voto y esfuerzos estatales para frustrar la acción sobre el cambio climático».

Rastrear hasta llegar a Searle

Varias decisiones importantes de la Corte Suprema que empujaron a Estados Unidos hacia la derecha en los últimos años se remontan a beneficiarios de Searle. La decisión del año pasado que prohíbió la acción afirmativa en las admisiones a la educación superior, por ejemplo, provino de una demanda presentada por Students for Fair Admissions, una organización sin fines de lucro que presentó una serie de demandas contra universidades durante la última década. El fideicomiso Searle ha aportado al grupo y a otra entidad asociada, Project on Fair Representation, un total de más de US$ 2,5 millones, y fue uno de los principales financiadores de la SFFA a mediados de la década de 2010.

El fideicomiso también ha donado millones a la Pacific Legal Foundation, que ganó casos en la Corte Suprema que anularon salvaguardas federales que protegían los humedales y una ley de California que facilitó la organización de sindicatos de trabajadores agrícolas, y a la Sociedad Federalista, que ha ayudado a colocar abogados conservadores en judicaturas y otras posiciones de poder.

Otro gran foco parecen ser los grupos que han abogado en contra de políticas para abordar el cambio climático. El fideicomiso Searle donó más de US$ 8 millones en total durante la última década a grupos como el Competitive Enterprise Institute, el Property and Environment Research Center, la CO2 Coalition y el Heartland Institute, colocándose entre los principales financiadores de esos grupos.

«Estas organizaciones llevan a cabo ‘investigaciones’ diseñadas para sembrar dudas sobre la realidad o el peligro de la crisis climática, o sobre la viabilidad de cualquiera de las soluciones más factibles», dijo Hall. «Proporciona las bases para una narrativa que pueden retomar otros grupos conservadores y, en última instancia, organizaciones de medios o políticos».

Los funcionarios de la Coalición CO2, por ejemplo, han informado a los legisladores y han testificado en los últimos años ante el Congreso y las legislaturas estatales que, como dijo el director ejecutivo Caleb Rossiter en 2019, el calentamiento global de este siglo será «más beneficioso que perjudicial para la humanidad». Se trata de una opinión que está en conflicto directo con prácticamente todos los científicos climáticos serios. Los miembros del Congreso han utilizado algunos de los temas de conversación del grupo para oponerse a las políticas climáticas.

Y el Heartland Institute ha enviado por correo 350.000 copias de un libro que sostiene falsamente que la ciencia del cambio climático es «profundamente defectuosa» a los profesores de ciencias de las escuelas públicas de todo el país, en un aparente intento de influir en la forma en que se enseña la materia a los estudiantes. Un portavoz de Heartland dijo en un correo electrónico que el grupo y los científicos con los que ha trabajado «no comparten la conclusión alarmista de que la actividad humana está provocando una crisis climática».

En los últimos años, mientras Trump ha trabajado para rehacer el Partido Republicano a su imagen, el fideicomiso Searle parece haber construido conexiones con el ala MAGA del movimiento conservador. Ha hecho grandes contribuciones al America First Policy Institute, un grupo repleto de exfuncionarios de la administración Trump que se considera que está sentando las bases para un posible segundo mandato de Trump.

Pero al mismo tiempo, también ha seguido donando a bastiones del conservadurismo más tradicional, como los más de US$ 100.000 que donó la Advancing American Freedom Foundation, un grupo asociado con el exvicepresidente Mike Pence.

No todos los beneficiarios del fideicomiso están claros: en la última década, donó más de US$ 5 millones a DonorsTrust, un fondo asesorado por donantes que ha sido descrito por los críticos como el «cajero automático de dinero oscuro del movimiento conservador» y que actúa como canalizador de las contribuciones de varias fundaciones. Dennis, director general de Searle, es también presidente de DonorsTrust.

Reuniones de junta directiva que se parecen a sesiones espiritistas

A diferencia de muchos fundadores de organizaciones sin fines de lucro, Searle nunca tuvo la intención de que su fideicomiso durara para siempre. En cambio, escribió en sus documentos fundacionales el requisito de que el mismo cerrara el 31 de diciembre de 2025. En la declaración de misión que Searle escribió cuando fundó el grupo en 1998, dijo que el fideicomiso «se consumiría hasta dejar de existir» para poder asegúrese de que no se desvíe hacia la izquierda después de su muerte.

Existen precedentes de ese fenómeno: si bien los industriales del siglo XX, Henry Ford y John D. Rockefeller, no eran exactamente liberales, las enormes fundaciones que fundaron hace décadas son ahora socios confiables de causas progresistas.

«Con un asesor financiero decente, una gran fundación podría existir casi a perpetuidad», dijo Fischer. «La extinción de una fundación es una forma en que la fuente de esos fondos garantice que su riqueza no se destine en última instancia a apoyar causas con las que no estén de acuerdo».

La declaración de misión de Searle, que critica los grandes programas gubernamentales que apoyan a los «vagos e indolentes», ofrece una ventana a su visión del mundo. Escribió que el fideicomiso seguiría los valores rectores de «empresa privada, de la responsabilidad individual y del gobierno limitado». Las donaciones deberían apoyar la investigación de políticas públicas y programas que promuevan la responsabilidad personal, impuestos más bajos y menos regulaciones, dijo, así como los que «apunten a restaurar el legado intelectual y cultural de la experiencia occidental y la tradición judeocristiana».

«Si bien el trabajo de la Fundación respetará todas las culturas y religiones, creo que los valores encarnados en la cultura judeocristiana son los más capaces de sostener una sociedad justa y próspera», declaró Searle.

Desde la muerte de Searle en 2007, la fundación ha estado dirigida por Dennis y las donaciones las deciden un puñado de asesores de subvenciones que conocían a Searle y que ahora trabajan con sus hijos, D. Gideon y Michael Searle.

«A menudo digo que nuestras reuniones de la junta directiva de Searle son más como sesiones de espiritismo», dijo Dennis en una entrevista de 2021 con Philanthropy Roundtable. «Siempre nos preguntamos qué habría hecho Dan».

Una droga histórica

La dotación del fideicomiso Searle proviene de la compañía farmacéutica G.D. Searle, que fue fundada en Omaha en 1888 por Gideon Daniel Searle, bisabuelo de Daniel Searle. A lo largo de los años, Gideon y sus descendientes construyeron la empresa desde una pequeña cadena de farmacias del medio oeste hasta un gigante de la investigación que desarrolla y vende una larga lista de medicamentos y suplementos de renombre, desde Metamucil hasta Dramamine y Ambien.

El producto más histórico de la empresa fue Enovid, la primera píldora anticonceptiva producida comercialmente en el mundo. En la década de 1950, un investigador de Searle desarrolló un compuesto de progestina que impedía la ovulación. Los ejecutivos de Searle inicialmente temieron el boicot de los clientes católicos y se mostraron reacios a apostar a un medicamento anticonceptivo en un momento en que muchos estados todavía prohibían la anticoncepción, según un libro sobre la historia de la píldora escrito por el autor Jonathan Eig.

Pero el entonces CEO Jack Searle, padre de Daniel Searle, vio una oportunidad y la empresa se asoció silenciosamente con un grupo de investigadores que estudiaban el control de la natalidad, entre ellos el biólogo Gregory Pincus y el médico John Rock. Pincus utilizó el compuesto de Searle para desarrollar una píldora anticonceptiva confiable, incluso mediante controvertidas pruebas en mujeres de barrios empobrecidos de Puerto Rico.

Las píldoras anticonceptivas Enovid se generalizaron en la década de 1960, simplificando la planificación familiar y contribuyendo a aumentar la libertad sexual y la igualdad de género en el lugar de trabajo. Everett/Shutterstock

La familia Searle no sólo respaldó la píldora desde el punto de vista empresarial, sino que fue una de sus primeras beneficiarias. Sue, la hija de Jack, fue una de las primeras mujeres de EE.UU. en tomar Enovid, un anticonceptivo aún en fase de desarrollo, que le ayudó a esperar más tiempo entre un hijo y otro, ya que sus amigas tenían un bebé cada año, escribió Eig.

Searle lanzó Enovid en 1957 como tratamiento para trastornos ginecológicos y obtuvo la aprobación de la FDA para comercializarlo como el primer anticonceptivo oral en 1960. En unos años, millones de mujeres lo tomaban todos los días y los observadores culturales lo vieron como un catalizador para mayor libertad sexual e igualdad de género en el lugar de trabajo.

«Realmente fue un punto de inflexión para las mujeres y sus oportunidades», dijo Margaret Marsh, historiadora de género de la Universidad de Rutgers que ha estudiado la historia del desarrollo de la píldora.

Enovid se convirtió en el producto más vendido de Searle y en un gran contribuyente al éxito de la empresa. Entre 1960 y 1964, sus ganancias se triplicaron, en gran parte debido a la píldora, según una revisión de CNN de los informes anuales de la compañía.

Una década después, Searle lanzó misoprostol, una pastilla diseñada para tratar úlceras y otros problemas gastronómicos. La píldora tenía el efecto secundario de provocar contracciones del útero, y las mujeres en Brasil descubrieron que podía usarse como píldora abortiva en un país con severas restricciones a ese procedimiento.

En la década de 1990, los investigadores recomendaron el uso del misoprostol junto con otro fármaco, la mifepristona, para abortos con medicamentos. Actualmente, el régimen de dos fármacos es el procedimiento de aborto con medicamentos más utilizado y, en algunos casos, el misoprostol también se utiliza solo para inducir el aborto. A finales de este año, la Corte Suprema escuchará argumentos en un caso que podría aumentar las restricciones a la mifepristona, lo que podría hacer que el misoprostol sea aún más crucial para los defensa del derecho al aborto.

La empresa Searle nunca promovió el uso de misoprostol para abortos ni registró su medicamento para ese fin antes de que expirara su patente. En 2000, poco antes de que la FDA aprobara el régimen de aborto con dos medicamentos, Searle –que para entonces era una subsidiaria de Pfizer– escribió una carta a los médicos advirtiéndoles contra la administración del medicamento a mujeres embarazadas, lo que, según algunos médicos, era de un «alarmismo inapropiado».

Daniel Searle asumió el cargo de CEO de Searle en 1970 y pasó al cargo de presidente después de contratar al exsecretario de Defensa Donald Rumsfeld para dirigir la empresa. Alcanzó ganancias aún mayores después de desarrollar el edulcorante artificial aspartamo, que se utiliza en la Coca-Cola Light y en muchos otros productos. Monsanto compró la empresa en 1985 por US$ 2.700 millones, lo que ayudó a colocar a los Searle en la lista de las familias más ricas de Estados Unidos. Luego fue vendida a Pfizer.

Si bien la mayoría de los beneficiarios del fideicomiso Searle están más centrados en la política fiscal y en a lucha contra la regulación gubernamental que en cuestiones sociales, algunos de los grupos que ha financiado han abogado por causas o políticas que reducirían el acceso a la anticoncepción.

La Heritage Foundation, beneficiaria de una subvención de Searle, ha argumentado en contra de los intentos de la administración Biden de facilitar el acceso a la anticoncepción, mientras que la Pacific Legal Foundation y la Reason Foundation presentaron un escrito apoyando a los demandantes que consiguieron exenciones religiosas al mandato anticonceptivo de la Ley de Asistencia Asequible ante el Tribunal Supremo en 2015. Más recientemente, la New Civil Liberties Alliance presentó un escrito apoyando la medida de la administración Trump de ampliar las exenciones al mandato.

Varios de los grupos también habían abogado por la prohibición del aborto, y el Centro de Ética y Políticas Públicas y el Instituto Claremont presentaron escritos instando a la Corte Suprema a destripar Roe v. Wade antes de la decisión Dobbs de 2022 de la corte que lo anuló.

«La familia Searle ganó mucho dinero con la píldora anticonceptiva», dijo Kristen Batstone, directora de políticas de la Red Nacional de Salud de la Mujer. «Es irónico que el dinero que sacaron de las mujeres se utilice ahora para financiar iniciativas y organizaciones conservadoras que están muy en contra de la salud reproductiva de las mujeres».

Cómo se reportó esta historia

Para evaluar las donaciones de fundaciones a organizaciones conservadoras sin fines de lucro, CNN reunió una lista de casi 200 de las organizaciones sin fines de lucro más destacadas que han abogado por políticas o causas conservadoras, con base en informes de noticias y los sitios web de los grupos. Luego, CNN analizó datos de cientos de miles de declaraciones de impuestos de organizaciones sin fines de lucro para identificar las fundaciones privadas que informaron haber dado a esos grupos la mayor cantidad de dinero en los últimos años. El Searle Freedom Trust fue el segundo mayor donante, informando donaciones de más de US$ 29 millones a grupos de la lista entre 2020 y 2022.

El análisis solo incluyó fundaciones que enumeraron sus donaciones en los datos de presentación de impuestos electrónicos publicados por el Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés), por lo que es probable que en el análisis falten donaciones de algunas fundaciones. Además, el análisis no incluye las donaciones que las fundaciones realizan a través de fondos asesorados por donantes, que ayudan a ocultar el rastro de su dinero.

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