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Comer anacardos crudos, un riesgo para la salud: tres maneras en las que sí son recomendables

Comer anacardos crudos, un riesgo para la salud: tres maneras en las que sí son recomendables

Los frutos secos se han puesto de moda en los últimos años. Antes apenas se consumían, sobre todo porque se tenía la idea de que engordaban, al estar compuestos por una notable proporción de grasas y aportar una cantidad significativa de calorías. Sin embargo, hoy sabemos que los frutos secos sin sal son saludables y su consumo, en el contexto de una dieta saludable, y en cantidades sensatas, no se relaciona con el aumento de peso.

Como podemos imaginar, los frutos secos que tradicionalmente se han consumido en España son los que se cultivan en nuestro entorno, especialmente nueces, avellanas y almendras. Pero desde hace unas décadas también se ha popularizado el consumo de otros frutos secos que proceden de países lejanos, como nueces de Brasil, nueces de macadamia, nueces pecanas o anacardos.

AnacardosPixabay

¿De dónde vienen los anacardos?

Los anacardos proceden originalmente de Brasil, aunque hoy en día se cultivan en decenas de países tropicales, como India y diferentes países de África, como Mozambique. Su fruto es muy llamativo porque consta de dos partes: un pseudofruto, llamado manzana de cajú, que es como un pequeño pimiento, y la nuez o semilla, que está unida a su parte inferior. Ambas partes son comestibles, pero la que nos interesa en este caso es la última, que es de donde se obtiene el anacardo.

Ese apéndice, que crece en la parte inferior del pseudofruto, constituye el verdadero fruto. Se trata de una nuez de color gris, con forma de riñón y de entre tres y cinco centímetros de longitud. En su interior se encuentra la semilla, que es el anacardo que consumimos, una vez procesado.

¿Consumir anacardos supone un riesgo para la salud?

Sin embargo, esa semilla se encuentra rodeada por una capa externa que contiene un aceite muy cáustico llamado urushiol, así como ácido anacárdico. Se trata de oleorresinas que están constituidas por diferentes compuestos que tienen propiedades alergénicas y que pueden producir dermatitis por contacto. Esto hace que los anacardos crudos no sean comestibles.

Por eso muchas personas piensan que los anacardos que se venden “al natural” no se pueden comer o entrañan riesgos para la salud. Sin embargo, todos los anacardos que podemos encontrar en las tiendas han sido sometidos a un procesado para retirar esas sustancias indeseables.

Tipos de anacardos que podemos encontrar en las tiendas

Normalmente los anacardos se comercializan en varios formatos diferentes, dependiendo del proceso de elaboración a los que hayan sido sometidos:

  • Al natural: a pesar de llamarse así, este tipo de anacardos son sometidos a un procesado antes de ser comercializados. Concretamente se aplica vapor o un ligero tostado, con lo que se eliminan las sustancias indeseables que acabamos de comentar.
  • Tostados: en este tipo de anacardos el proceso de tostado es más intenso que en el caso anterior.
  • Fritos: como su nombre indica, este tipo de anacardos es sometido a un proceso de fritura.

AnacardosPixabay

En cualquiera de los casos, los anacardos son comestibles y además saludables. El aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de elegirlos es la sal, que es lo que puede hacerlos poco recomendables, si se encuentra en una cantidad demasiado alta. Para hacernos una idea, se considera que un alimento contiene mucha sal cuando la cantidad supera el 1,25%. Cuando se trata de frutos secos, lo más recomendable es elegir las versiones sin sal ni otros ingredientes añadidos.

Otras aplicaciones

A pesar de que las sustancias contenidas en la parte exterior de la nuez del anacardo resultan indeseables desde el punto de vista de la salud, tienen aplicaciones prácticas en la industria. Por ejemplo, el ácido anacárdico se utiliza para la producción de cardanol, que se utiliza para fabricar agentes de recubrimiento para diferentes materiales industriales y de construcción.

Por su parte, el pseudofruto, que se conoce como marañón y que, como ya hemos mencionado, sí es comestible, se utiliza en la elaboración de mermeladas, jaleas, vinagre y otros alimentos.

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